Pubblicazione legale:
Durante años, la ciudadanía italiana por descendencia (iure sanguinis) se
ha considerado un derecho estable, casi automático, potencialmente transmisible
sin límites generacionales.
Con la Ley nº 74 de 23 de mayo de 2025, que convirtió el Decreto-Ley
36/2025, este escenario ha cambiado profundamente.
El legislador ha introducido nuevas restricciones y requisitos,
marcando un punto de inflexión que afecta concretamente a miles de
descendientes de ciudadanos italianos residentes en el extranjero.
Si hoy estás considerando solicitar la ciudadanía iure sanguinis, es
fundamental conocer las nuevas normas y evitar errores que puedan llevar a un
rechazo definitivo.
1. Adiós a la ciudadanía "automática" sin límites
La reforma ha superado el principio de los llamados "descendientes
infinitos". La ciudadanía ya no se reconoce exclusivamente por lazos de
sangre, sino que requiere, en ciertos casos, una conexión efectiva con Italia.
Para nuevas solicitudes, el reconocimiento
automático de la ciudadanía para quienes nacen en el extranjero generalmente se
limita a descendientes en segundo grado (hasta los abuelos).
Para las generaciones más lejanas, la posibilidad
de obtener la ciudadanía está sujeta a la existencia de requisitos adicionales
previstos por la ley.
Demostrar que desciendes de un bisabuelo o
tatarabuelo nacido en Italia ya no es suficiente por sí mismo.
La legislación exige la prueba de un vínculo
legalmente relevante con el Estado italiano, evaluado rigurosamente por la
administración.
Para los hijos nacidos después del 24 de mayo de
2025, en algunos casos la ciudadanía solo se reconoce si el progenitor italiano
ha residido efectivamente en Italia durante un periodo mínimo continuo antes
del nacimiento del niño.
Este es uno de los aspectos más delicados y debatidos de la reforma.
2. Documentos e investigación: hoy no se permiten
errores
Con las nuevas normas, la fase documental se ha vuelto central.
Errores que en el pasado daban lugar a simples solicitudes de integración pueden ahora determinar la inadmisibilidad de la solicitud, también conforme al art. 3-bis de la Ley nº 91/1992.
3. Los documentos básicos
Los más relevantes incluyen:
Incluso la más mínima inconsistencia (nombres, fechas, lugares) puede comprometer todo el proceso, con pérdida de tiempo y dinero.
4. La vía judicial se vuelve decisiva
Frente a consulados cada vez más congestionados, tiempos de espera que a
menudo se prolongan durante varios años y interpretaciones administrativas cada
vez más restrictivas de la legislación, muchos solicitantes encuentran
protección exclusivamente recurriendo a los tribunales italianos.
En este contexto, algunos jueces en el fondo ya han planteado dudas sobre
la legitimidad constitucional en disposiciones específicas de la Ley nº
74/2025, en particular en relación con la posible aplicación retroactiva de las
nuevas limitaciones y la consiguiente represión de los derechos de los
descendientes de ciudadanos italianos. Ahora se espera una sentencia del
Tribunal Constitucional, que podría afectar significativamente a la estructura
actual de la ciudadanía italiana iure sanguinis.
Conclusiones: hoy necesitamos una evaluación legal
preventiva
La ciudadanía italiana por descendencia no ha sido abolida, pero se ha
convertido en un asunto complejo, técnico y altamente selectivo.
Cada situación debe analizarse individualmente, teniendo en cuenta:
En este nuevo contexto, confiar en un abogado experto en derecho de
inmigración no es una opción, sino una elección estratégica.